SEGUNDO CICLO CINE Y ARQUITECTURA: LA CASA QUE HABITAMOS

Hay una certeza que compartimos todos los seres humanos, más allá de la lengua, la cultura o el tiempo en que nos haya tocado vivir: necesitamos un lugar donde estar. Un techo, unas paredes, un rincón que reconocemos como propio cuando volvemos a él después de un día largo. La casa no es solo un objeto arquitectónico ni una mercancía que se compra y se vende: es el escenario primero de nuestra biografía, el lugar donde aprendemos a querer, a temer, a crecer y, finalmente, a morir. Bajo esa convicción nace el lema de la segunda edición de nuestro Ciclo de Cine y Arquitectura: la casa que habitamos.

La frase encierra una reciprocidad que queremos explorar a lo largo de estas sesiones. La casa nos hace, porque sus muros, su luz, su distribución y su memoria van moldeando quiénes somos; y nosotros hacemos la casa, porque la habitamos con nuestros gestos, la llenamos de objetos que cuentan nuestra historia y la transformamos según cambian nuestras necesidades y nuestros afectos. No hay casa sin habitante, como no hay habitante (al menos no plenamente humano) sin un lugar al que llamar hogar.

Para pensar esta relación nos ha resultado inevitable volver a una de las reflexiones más lúcidas que se han escrito sobre el habitar: la del filósofo Martin Heidegger, quien en su ensayo Construir, habitar, pensar propuso que el construir no es simplemente un medio para conseguir el habitar, sino que ya es, en sí mismo, una forma de habitar. Construimos porque habitamos, decía Heidegger, y no al revés. Antes de levantar un muro ya estamos en relación con la tierra, con el cielo, con los otros y con nuestra propia finitud; el acto de construir es la manera en que el ser humano responde a esa pertenencia original al mundo. Habitar, en este sentido, no es solo alojarse: es cuidar, es permanecer, es dejar que las cosas y las personas sean lo que son en el espacio que compartimos.

Esta idea nos sirve de hilo conductor para las tres películas seleccionadas este año, tres miradas muy distintas sobre la casa y sus fracturas.

DÍAS DEL CIELO

DOMINGO 11 DE OCTUBRE. 21:00H.

Año: 1978

Duración: 94 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Terrence Malick

Guion: Terrence Malick

Música: Ennio Morricone

Fotografía: Néstor Almendros

Producción: Paramount Pictures

Género: Drama / Vida rural

En 1916, Bill y Abby, una joven pareja, deciden abandonar la pobreza y la dura vida de Chicago. Acompañados por Linda, la hermana de Bill, viajan hasta los inmensos campos de trigo de Texas, donde encuentran trabajo como jornaleros en una granja.

Terminada la cosecha, el joven y adinerado propietario, que cree que los tres son hermanos, les propone quedarse. Se ha enamorado de Abby. La pareja decide aprovechar la situación, pero sus planes acabarán desencadenando una historia marcada por el amor, los celos y la tragedia, en medio de los majestuosos paisajes de las grandes llanuras estadounidenses.
Días de cielo, de Terrence Malick, nos interesa por su forma de filmar el habitar en su condición más frágil y provisional, en diálogo constante con una naturaleza (la luz, el viento, la tierra) que no siempre está de nuestro lado. Malick sitúa a sus personajes en un umbral entre el arraigo y la intemperie, y esa precariedad, siempre a punto de quebrarse, anticipa una pregunta que atraviesa nuestro propio presente.

Porque si algo hemos querido traer a este ciclo es, precisamente, esa pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando falta la casa? Cuando el ser humano no dispone de ese espacio propio que Heidegger consideraba constitutivo de su manera de estar en el mundo, algo esencial se resquebraja. No hablamos solo de una carencia material, sino de una herida en la posibilidad misma de habitar, de cuidar, de permanecer. Esa reflexión nos conduce, de forma casi inevitable, a la dificultad creciente que hoy enfrentan tantas personas para acceder a una vivienda digna, y al fenómeno, cada vez más visible en nuestras ciudades, del sinhogarismo. Quien no tiene casa no solo carece de un techo: carece del lugar desde el cual construirse a sí mismo.

EL VIAJANTE

JUEVES 23 DE OCTUBRE. 17:00H.
(Centro de exposiciones - Benalmádena Costa)

Título original: Forushande Año: 2016

Duración: 125 min.

País: Irán / Francia

Dirección: Asghar Farhadi

Guion: Asghar Farhadi

Música: Sattar Oraki

Fotografía: Hossein Jafarian

Producción: Farhadi Film Production, Memento Films Production, Arte France Cinéma, Doha Film Institute

Género: Drama / Drama psicológico

Emad y Rana, una joven pareja que vive en Teherán, se ven obligados a abandonar precipitadamente su apartamento cuando las obras realizadas en un terreno cercano ponen en peligro la estabilidad del edificio. Un compañero de la compañía teatral en la que ambos participan les ofrece una nueva vivienda.
Sin embargo, un grave incidente relacionado con la anterior inquilina del apartamento alterará profundamente sus vidas y pondrá a prueba su relación. Mientras ambos representan en el teatro Muerte de un viajante, de Arthur Miller, Emad inicia una búsqueda cada vez más obsesiva para descubrir al responsable de lo ocurrido.

El viajante, de Asghar Farhadi, nos interesa por su manera de mostrar qué ocurre cuando el hogar deja de ser un refugio seguro. Farhadi construye toda su tensión dramática a partir de una vivienda que se ve amenazada, y desde ahí explora cómo la fractura del espacio propio termina resquebrajando también la seguridad, la confianza y la identidad de quienes lo habitan. Nos recuerda que la casa nunca es un espacio neutro: arrastra memorias que no siempre elegimos, y cuando se ve invadida o dañada, arrastra con ella nuestra propia estabilidad emocional.

HERE (AQUÍ)

JUEVES 23 DE OCTUBRE. 21:00H.
(CASA DE LA CULTURA)

Título original: Here

Año: 2024

Duración: 98 min.

País: Estados Unidos / Canadá

Dirección: Robert Zemeckis

Guion: Eric Roth, Robert Zemeckis

Basada en la novela gráfica de: Richard McGuire

Música: Alan Silvestri

Fotografía: Don Burgess

Producción: ImageMovers, Playtone, Miramax

Distribución: Sony Pictures

Género: Drama / Familia

Un único lugar y muchas vidas. A lo largo de generaciones, distintas familias habitan el mismo espacio, convertido en testigo silencioso de sus historias de amor, pérdidas, alegrías y cambios.

Robert Zemeckis construye un viaje a través del tiempo que abarca desde un pasado muy remoto hasta un futuro próximo, manteniendo la mirada en un mismo punto. Cientos de miles de años de historia transcurren, de principio a fin, en un solo lugar: aquí.

Here, de Robert Zemeckis, propone un experimento formal que encaja de lleno en el espíritu de este ciclo: sitúa la mirada en un único punto del espacio y deja que sea el tiempo, no la cámara, el que se mueva a través de generaciones. Ese punto fijo se convierte en testigo silencioso de vidas enteras, y la película nos invita a preguntarnos cuánto de nosotros permanece en los lugares que dejamos atrás, y cuánto de quienes nos precedieron seguimos llevando en los que habitamos hoy.

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