Maratón Pedro Temboury. Triple aniversario para celebrar el cine más gamberro: «¡Viva el cine sin prejuicios!»

Maratón Pedro Temboury. Triple aniversario para celebrar el cine más gamberro: "¡Viva el cine sin prejuicios!"

Se cumplen de tres obras de culto de Temboury: treinta años de Psycho-lettes, veinticinco de Kárate a muerte en Torremolinos y veinte de Ellos robaron la picha de Hitler

 

Fantástico, terror, punk, surf, artes marciales y cine de explotación conforman un universo profundamente ligado a Málaga y la Costa del Sol

«Es muy gratificante que tanto años después la gente se acuerde de mis películas, que parten del cachondeo y las ganas de contar nuevas historias», ha afirmado Temboury

Foto: Ana Belén Fernández

25 años. de Karate a muerte en Torremolinos. Y del nacimiento del Festival de Cine de Benalmádena (FICCAB). La cita era obligada. Este lunes 12 de Octubre, Pedro Temboury ha celebrado una maratón con el triple aniversario: 30 años de Psycho-lettes, veinticinco de Kárate a muerte en Torremolinos y veinte de Ellos robaron la picha de Hitler

 

¡Viva el cine sin prejuicios!

Jaime Noguera, director de FICCAB, ha destacado que el cineasta llenó «las pantallas de zombis, karatecas, cinetificos locos, monstruos y, por supuesto, el miembro viril de Hitler. Temboury cree que el cine debe ser antes que nada una aventura, en la que importa más el entusiasmo y la desvergüenza que el dinero. Pedro es un arqueólogo de la cultura popular, que convierte sus pasiones en películas».

Temboury, que ha estado acompañado en el escenario por el monstruo Jocántaro, ha agradecido «la valentía del festival» programando sus películas, que «no parten de grandes reuniones de inversores que quieren lanzar un nuevo producto, sino de el cachondeo y las ganas de contar nuevas historias».

El director ha añadido: «Soy fan de Jesús Franco y de sus películas de bajo presupuesto. Comencé con una cámara Super 8 a hacer cine con unos amigos, que me ayudaron a dar esos primeros pasos. Es muy gratificante que tanto años después la gente se acuerde de mis películas. ¡Viva el cine sin prejuicios! «.

 

Una filmografía sin límites

El cine de Pedro Temboury no entiende de límites. Moteras castradoras, karatekas resucitados, surfistas católicos, científicos locos y hasta el pene incorrupto de Adolf Hitler forman parte del universo de uno de los cineastas más singulares del cine underground andaluz. La maratón recupera tres de sus títulos más representativos, unidos por el humor negro, el terror, la serie B y una imaginación sin complejos.

Nacido en Málaga en 1971, Pedro Temboury Entrena es director, guionista y productor. Su pasión por el cine fantástico, el terror y el cine de explotación marcó una trayectoria desarrollada en los márgenes de la industria. Nieto del historiador y defensor del patrimonio malagueño Juan Temboury, encontró en Jesús Franco a uno de sus grandes referentes y trabajó junto a él como discípulo, colaborador y ayudante de dirección.

De esta influencia nació una manera de entender el cine en la que la libertad creativa, el humor y el gusto por el exceso ocupan un lugar central. Temboury trasladó ese espíritu a historias protagonizadas por personajes insólitos y criaturas imposibles, con Málaga, Torremolinos y la Costa del Sol como escenarios habituales.

Antes de dar el salto al largometraje, desarrolló su particular imaginario en cortometrajes como Vida y muerte de un coleccionista de discos (1992), Psycho-lettes (1996) y Generador adolescente (1998). Tres décadas después de su estreno, Psycho-lettes permite regresar a los orígenes de una filmografía que convirtió la provocación y el humor negro en señas de identidad.

 

 

Tres películas,tres aniversarios

En Psycho-lettes, una banda de moteras recorre las carreteras del sur de España atacando a los hombres y coleccionando sus miembros viriles como trofeos. En apenas diez minutos, Temboury condensa buena parte de las claves de su cine: violencia explícita, estética de serie B y una apuesta por el disparate que no busca disimular sus referentes, sino celebrarlos.

Cinco años después llegó Kárate a muerte en Torremolinos (2001), su primer largometraje y una de las obras más emblemáticas del cineasta. La película enfrenta a un científico loco, cuatro karatekas resucitados y una criatura mitad centollo y mitad pulpo en una delirante aventura por la Costa del Sol. Para detener sus planes, Jess, un surfista católico y célibe, reúne a un peculiar grupo de aliados. Artes marciales, zombis, monstruos marinos y humor absurdo confluyen en una película que obtuvo el Premio del Público de la Semana de Cine Fantástico de Málaga en 2002 y terminó convirtiéndose en un título de culto del cine independiente español.

En 2006, Temboury volvió a desafiar cualquier expectativa con Ellos robaron la picha de Hitler, estrenada en el Festival de Málaga. La historia arranca con el descubrimiento del miembro viril incorrupto de Adolf Hitler, conservado en una urna, y continúa con los planes de un científico nazi oculto en Torremolinos para crear un nuevo Führer. Neonazis malagueños, amazonas y conspiraciones se dan cita en una comedia que el director llegó a definir como «una mezcla de Frankenstein y Misión: Imposible a ritmo de verdiales».

 

Cine hecho desde la libertad

Detrás de la sangre falsa, los argumentos imposibles y la provocación hay una constante: el entusiasmo por hacer cine. Kárate a muerte en Torremolinos nació del empeño de sacar adelante una película con pocos medios, aprovechando las vacaciones laborales y dedicando después los fines de semana al montaje. Una forma de trabajar basada en la colaboración, la imaginación y la convicción de que no hace falta ajustarse a las reglas de la industria para contar una historia.

Con el tiempo, Temboury amplió su trayectoria hacia el documental sin abandonar su interés por las culturas alternativas y los personajes alejados de los relatos dominantes. En Monopatín (2013) recuperó los orígenes de la cultura del skate en España, mientras que La primera
ola (2015) se acercó a los pioneros del surf español. También volvió sobre una figura decisiva en su formación con La última película de Jess Franco.

Fantástico, terror, punk, surf, artes marciales y cine de explotación conforman un universo profundamente ligado a Málaga y a la Costa del Sol. La maratón reúne tres películas que permiten recorrer distintas etapas de esa trayectoria y reivindicar a un cineasta que ha hecho de la libertad creativa su principal seña de identidad.

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